Bibliofagia

“Arenas del Mapocho” de Ricardo Puelma

De la Editorial Beuvedráis es esta crónica casi anónima del Santiago de principios del siglo XX. Digo casi porque, aunque conocemos el nombre del autor, el señor Ricardo Puelma, y lo vamos conociendo mejor a medida que leemos sus escritos, sabemos que este ciclista escribió estas memorias sin ser un literato ni nada parecido y es ésta la mayor gracia de este libro, la mirada de un hombre común que poseía el interés de compartir sus experiencias. Siguió en directo las noticias de la caída de Balmaceda, la Primera Guerra Mundial, la aparición del nazismo, la depresión del ’29, las matanzas obreras y un montón de eventos que parecieran estar muy lejanos y que este documento, publicado por vez primera en 1941, los acerca con mirada particular y creíble.

El señor Puelma se atreve a opinar sobre temas como el el nacionalismo, la burocracia, su parecer ante algunos escritores e incluso exigir el aborto. El relato no es cronológico, pero es fácil de ir armando la historia de Chile y de Puelma. Lo que más me ha gustado es una anécdota sobre una pelea de box de un chileno con un gringo, espero tipearla alguna vez.

ciclistasUno de estos caballeros es Ricardo Puelma.

He visto que venden el libro en puestos de libros usados, barato por lo demás, aunque supongo que también se puede hallar nuevo en la misma Editorial “Beuvedráis”. Yo tuve la suerte de encontrar por ahí a precio de huevo un ejemplar de la primera edición.

Arenas cubierta antiguo

Recomendado para quienes gustan saber de la Historia de Santiago, entender como ha cambiado la ciudad para un ciudadano normal, cuando Santiago eran cuadras caminables, los asesinatos eran más comunes y faltaba mucho por legislar. Y aunque se puede estar muchas veces en desacuerdo con el autor, se nos hace un tipo amigable, debe ser lo más cerca a conversar ahora con un viejito de 140 años.

“Arenas del Mapocho” (1941) de Ricardo Puelma

 

Publicado originalmente en El Pájaro Verde

 

Sobre el autor

Poetranseúnte

Editor y colaborador de El Pájaro Verde. Lector de trayecto, en cada libro vislumbra un tesoro, un tesoro que no sirve para comprar nada.