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El Rey del Pop, Travis Bickle y la poesía que desborda el rectángulo de luz

El año 2011 comenzó en Chile una agitación ciudadana que no se veía hace décadas, comenzó con asuntos medioamientales, y continuó con la defensa de derechos básicos, pero tomó una fuerza inusitada con la exigencia de una educación decente como derecho constitucional donde el lucro quedara de lado. Todo este bullir popular en realidad fue iniciado por jóvenes, el entusiasmo y la garganta llena de “Basta!” contagió a quienes aún no nos dábamos cuenta que estábamos construídos en base a injusticias. Es en este contexto que sucedió uno de los hechos que ahora llamaré “solución poética”, nombre que seguramente ya existe, al igual que la idea, pero que está ordenada según mi parecer y mi experiencia.

El discurso estudiantil y el discurso oficial del Gobierno chocaban sin hallar solución práctica, pero al parecer, la conciencia necesita un desenlace, algo con que engañarse, o con que salvar el tiempo gastado, la solución entonces se manifiesta de muchas formas, rabia, truco, conformismo y un sinfín de inauditas formas. ¿Pero en este caso, qué ocurrió cuando estos discursos dispares no llegaban a un punto de encuentro? Bueno, los estudiantes decidieron bailar Thriller de Michael Jackson frente a La Moneda. Revisemos lo hechos: Discurso A: queremos educación bacán y fin al lucro. Discurso B: no haremos esos cambios ni cagando. Solución: Bailar el famoso tema del Rey del Pop vestido de zombie. Sin duda, una solución disparatada, pero bella, y creo que es finalmente esa belleza la que puede lograr los triunfos en la memoria. Por eso cuando digo poético, no me refiero al misticismo ni a la magia, sino que al acto irracional que delata un hermoso milagro en su existencia.
Pensaba entonces, debido a esto, en un lote de soluciones poéticas que no sólo permanecían, sino que además conducían y resistían el tiempo y su historia: la suicida “revolución” en los montes bolivianos del Che Guevara, los goles de Maradona en el Mundial del ’86, el salto de Arturo Prat al Huascar, la llegada a la luna, la aparición del hijo de Dios que marca el año 0, en fin, cada uno podrá hurgar en la Historia y la vida propia y hallará estos actos que fueron en su momento, para los protagonistas de cada cuento, una solución. Imaginaba que en 30 años más se lograra en Chile la ahora ansiada educación pública laica, gratuita y de calidad; y que en 100 años más ese triunfo podría asignársele no a la voluntad de un Gobierno o al cambio Constitucional, sino que a este baile de zombies, a las alegres procesiones por la Alameda, a cada piedrazo que rebotó en un guanaco o, más bello aún, a esa bandera que no se detuvo durante semanas dando vueltas alrededor de La Moneda, todo puede ser cuando es poético, aunque sea estafándonos o inventando un significado nuevo.

meta

A partir de este infame y a la vez respetable pensamiento es que traté de buscar ejemplos en el arte y en particular en el cine, pues siempre tiene éste la ventaja de poseer un alcance popular, y encontré ahí varios casos que denotan la existencia de esta solución poética que además ha ayudado a la persistencia de la obra.
Un gran ejemplo, y espero estén de acuerdo conmigo, es el mohicano de Travis Bickle en Taxi Driver. ¿Alguien puede dar una explicación lógica a ese corte de pelo? Sin duda es la manifestación de una decisión radical que toma el personaje de Robert de Niro y que se exterioriza, pero ¿Por qué ese corte? Es porque así entiende Travis una parte de la solución a su dilema con la sociedad. Ese mohicano es irracional y bello, demente, artístico y polisemántico.
Y así como el mohicano de Travis podemos nombrar las sonrisas esperanzadoras de Chaplin, el pelo teñido en “Vértigo” y el secreto final contado a un agujero sin tímpano en “Con ánimo de amar”. Una solución poética es la casa elevada por globos en “Up”, la quema de dinero que realiza el Huasón en “The Dark knight”, el baile final de “Little miss sunshine”, el encuentro entre Ed Wood y Orson Welles en la mejor película de Tim Burton, la inimaginable travesía que realiza el barco de Fitzcarraldo, las muertes de Michael Corleone mientras ocurre el bautizo, y hasta “8 1/2” que es para los dilemas creativos de Fellini una solución poética en sí misma.

No quiero con esto sólo emitir una enumeración de eventos o actos que poéticamente solucionan algo, sino que dejar constancia de que la lógica no es siempre el camino a seguir, lo obvio y seguro puede ser en muchos casos lo que primero caduca. El cine está ahí como fiel reflejo de nuestras angustias, dudas y problemas, y por lo mismo de nuestras soluciones. Pero hay que saber donde buscar, cuando esperar, saber enfrentarse a una historia, saber sentarse en la butaca, saber cuando pestañear. El arte es una creación humana, el cine es terrenal aunque veamos seres imaginarios, la poesía aguarda en un cambio de look, en un laberinto, en un par de alas de cartón.
Finalmente son la razón y la experiencia las que decidirán la solución, pero lo que nos guiará hacia la frágil y engañosa eternidad será lo poético, belleza ilógica percibida por los sentidos inquietos.

 

Sobre el autor

Butaca Martínez

Cinéfilo sin escapatoria, guionista inencontrable, cronista de tiempo vivo, glazómano compulsivo, recolector y distribuidor de ideas, atento al acontecer del mundo existente entre la feria y el paradero de la micro.